CONTEXTO DE LAS POLÍTICAS AGRÍCOLAS EN COLOMBIA: Políticas en el Agro.
Con la entrada del nuevo milenio en América
Latina se ha venido realizando un giro político hacia la izquierda en sus
gobiernos, esto hace que los países que aún no lo han hecho empiecen a evaluar
sus resultados frente a los principales debates que se generarán en el
continente, de cara a las reformas que estos gobiernos realizarán o han
realizado y si sus políticas dan como resultado un mejor alcance en torno a
equidad y crecimiento, uno de estos debates que se mantiene vigente es la
distribución de la propiedad de la tierra, por lo que sería interesante
observar que ha pasado con la Reforma Agraria en nuestro país o si es una tarea
inconclusa?
El presente documento busca responder esta
pregunta observando diferentes enfoques ideológicos que defienden y atacan la
Reforma Agraria en Colombia, para ello he estructurado este documento de la
siguiente manera: iniciare con un breve recuento histórico de la legislación
realizada frente a Reformas Agrarias, a continuación presentaré algunos
comentarios que se han hecho sobre como la política ha influido en estas
reformas, como tercer punto incluiré la doble vía del conflicto armado, seguiré
con un breve bosquejo de la situación de los cultivos ilícitos y en el quinto
punto presentare las conclusiones del trabajo.
1. El Desarrollo legislativo.
En Colombia se ha desarrollo una serie de
legislaciones que han demostrado el deseo de la clase dirigente de la nación en
establecer una reforma agraria, estas son las principales leyes emitidas por el
congreso en el ámbito de una reforma agraria (Balcazar, López, Orozco y Vega,
2001).
1. Ley 200 de 1936, cuyas motivaciones se
centraron en la explotación económica de los predios de manera obligatoria,
otorgando el derecho de dominio sobre los mismos o su restitución al Estado, y
reconociendo el derecho de los trabajadores rurales al dominio de las tierras
2. Ley 100 de 1944, que calificó a los contrato
de arrendamiento y de aparcería como de utilidad pública y decretó la
ampliación de diez a quince años como causal de restitución al Estado de los
predios no explotados
3. Ley 135 de 1961, creó el Comité Nacional
Agrario, conformado por representantes de los partidos políticos, del Congreso,
la Iglesia católica y las Fuerzas Armadas se fundamentaba en tres lineamientos
estratégicos para adelantar el proceso de reforma agraria en Colombia:
a. dotación de tierras a campesinos carentes de
ellas;
b. adecuación de tierras para incorporarlas a la
producción, y
c. dotación de servicios sociales básicos y
otros apoyos complementarios.
Se crea el Instituto Colombiano de la Reforma
Agraria (INCORA), como establecimiento público encargado de la gestión en la
materia, organismos como el Consejo Nacional Agrario, el Fondo Nacional Agrario
(FNA) y la figura de los Procuradores Agrarios.
4. Ley 1ª de 1968 ley, conocida también como de
Arrendatarios y Aparceros, contribuyó a agilizar los trámites y procedimientos
y fijó nuevos causales de expropiación. Además, sirvió para reglamentar la
Unidad Agrícola Familiar (UAF) a fin de proteger y regular la tenencia y
explotación de las porciones de tierra distribuidas individualmente a los
campesinos beneficiarios, principalmente en lo relacionado con su venta o
transferencia.
5. Ley 4ª de 1973, la reducción de los trámites
de adquisición de tierras a través de negociaciones directas, la agilización de
la adjudicación de tierras a los beneficiarios y el establecimiento de la renta
presuntiva agrícola, como una manera de ejercer presión a favor del uso
productivo de la tierra y penalizar su apropiación improductiva.
6. Ley 5ª de 1973, mediante la cual se
estableció un sistema de financiamiento para el agro a través del Fondo
Financiero Agropecuario,
7. Ley 6ª de 1975 sobre aparcería, la cual
reformó la Ley 1ª de 1968.
8. Ley 35 de 1982, conocida también como Ley de
Amnistía el INCORA fue encargado de la dotación de tierras y provisión de otros
servicios a las personas indultadas.
9. Ley 30 de 1988 que en términos generales fija
como lineamientos: lograr una acción más coordinada de las instituciones gubernamentales;
elevar el nivel de vida de la población campesina; simplificar los trámites
para la adquisición y dotación de tierras a los campesinos, eliminando la
calificación de las tierras, y proveer una mayor cantidad de recursos al INCORA
para el desarrollo de los programas de su competencia.
10. Ley 160 de 1994, El principal cambio
consiste en dinamizar la redistribución introduciendo el concepto de propiedad
a través del mercado de tierras, mediante un subsidio para la compra directa
por parte de los campesinos, El énfasis institucional se centra en facilitar la
negociación directa entre propietarios y campesinos.
2. La influencia del poder
Los defensores de una Reforma Agraria en
Colombia lo han venido sustentado principalmente en los siguientes cuatro
argumentos (Balcazar, López, Orozco y Vega, 2001).
1. Los factores tradicionales de la producción
son las principales fuentes de creación de valor y de riqueza.
2. la distribución de la propiedad de los
factores tradicionales (la tierra, entre ellos) determina la distribución del
ingreso, así como la distribución del poder político y social.
3. como un corolario del segundo supuesto, para
construir democracia, equidad económica y justicia social es imprescindible
redistribuir la propiedad sobre los medios tradicionales de producción (la
tierra y el capital físico).
4. el alto precio de la tierra, originado en las
distorsiones de política y en los privilegios institucionales que están
asociados a la propiedad rural, impide el desarrollo de la producción agrícola.
Los principales programas que se han tratado
para lograr llevar a cabo un distribución de la propiedad de la tierra son
(Heshusius, 2004):
La Titulación: Lo que se busca con este tipo de
programas es aclarar los derechos de propiedad. La principal meta es otorgar
títulos de propiedad a aquellos hogares que vienen haciendo uso de la tierra y
que no tienen ningún documento formal que establezca la tenencia legal de la
propiedad.
Zonas de reserva campesina (ZRC): La frontera
agrícola se expande cuando las oportunidades de supervivencia (dadas las
condiciones laborales, de violencia, etc.) son pocas. Las minorías afectadas
migran hacia zonas que en muchas ocasiones son ambientalmente frágiles o con
alta posibilidad de desastres naturales. Lo que se busca con las ZRC es
fomentar y estabilizar la economía campesina en zonas de colonización,
controlando no sólo la expansión de la frontera sino también asegurando una
mayor participación de las comunidades rurales.
Reforma Agraria: ha sido la forma principal de
intervención en el mercado de la tierra. Aunque se supone una política
estructural que busca una mejor distribución de la propiedad de la tierra,
promover mayor eficiencia en los patrones de uso de los suelos y un cambio en
la estructura de distribución de las tierras con potencial de uso agropecuario,
la claridad conceptual y operacional no va más allá de la búsqueda de una
división más equitativa del recurso.
La clase dirigente se ha apoyado durante los
diferentes periodos históricos de la evidencia empírica la cual ha documentado
la existencia de una relación positiva entre tierra e ingreso (Heshusius,
2004), Sin embargo, en algunos casos, la simple provisión de tierra otorgada a
través de una reforma agraria tiene un bajo impacto sobre el ingreso. Estudios
empíricos (López y Valdés, 2000) muestran que para ocho países en
Latinoamérica, el impacto de la tierra proveniente de una reforma sobre el
ingreso per capita, es bastante bajo.
Pero la marcada desigualdad del capital y de la
propiedad privada hizo que los latifundistas entorpecieran de diferentes formas
las reformas agrarias emprendidas con el contubernio de la clase dirigente, que
en su mayoría siempre ha pertenecido a las minorías propietarios de la tierra y
del capital, las estimaciones del coeficiente Gini para la propiedad de la
tierra, concuerdan con que este está alrededor de 0.77, lo cual es bastante
alto para los estándares internacionales, aunque similar al promedio
Latinoamericano (0.774).
Un estudio basado en encuestas familiares
(Balcazar, López, Orozco y Vega, 2001) encontró entre sus resultados, que en
términos de ingreso familiar y per capita, y de indicadores de calidad de vida,
los campesinos que son beneficiarios de la ayuda gubernamental y de los planes
establecidos de reforma agraria están en peor condición que los que no lo han
recibido. Este impacto negativo lo adjudican en parte a la ineficiencia e
inoperancia de las entidades responsables de la redistribución y hacen hincapié
en la importancia de impulsar tanto los que promueve las capacidades de los
campesinos para progresar y mejorar su bienestar, como el ambiente
institucional que favorece sus oportunidades de acceso a recursos productivos
y, a la tierra en particular, no necesariamente por la vía de la propiedad.
El los archivos del Instituto Agustín Codazzi
podemos encontrar que la subutilización es del 30% del total de las tierras y
que sólo la mitad de las tierras dedicadas a cultivo, explotan totalmente su
potencial. Con respecto a la sobre utilización, encontramos que el 71% de las
tierras que podrían ser destinadas a cultivos anuales, son utilizadas para
ganadería; cerca de un cuarto de las tierras de pastoreo están ubicadas en
terrenos agrícolas de primera calidad, y mas de la mitad de los pastos están
localizados en áreas recomendadas para conservación.
Todo esto nos lleva a pensar que si bien se han
realizado toda una serie de leyes en “favor de los menos desfavorecidos” han
sido los mas favorecidos los que se han beneficiado de dichas leyes, ya sea por
abuso de la normatividad o por utilizarlas como forma de distracción de quienes
solicitan el derecho a la propiedad en un país donde solo han contado con este
derecho una minoría “selecta”
3. El conflicto armado
Debido pues a una ocupación del territorio
mediante formas de apropiación privada desde la administración colonial
española y continuada en épocas posteriores por políticas de enajenamiento de
los sectores más poderosos de la sociedad, la entrada en vigencia de leyes que
permitía que un colono pudiera obtener la propiedad de la tierra por la
demostración de su posesión, y de que el terrateniente utilizará las armas para
expulsar a estos colonos, y el establecimiento de un periodo llamado Frente
Nacional donde los dos partidos políticos tradicionales se turnaban en las
elecciones al poder, se contribuyó de esta manera a que los sin tierra y los
que creían en opciones diferentes optaran por las armas para defender sus
ideales, todo esto acompañado por los movimientos ideológicos de izquierda que
se estaban realizando en el continente, ha conseguido que Colombia lleve más de
50 años en un conflicto armado que muestras cifras de desplazamiento interno
del campo a la ciudad iguales que las que muestra países como Angola, Sudán,
Afganistán e incluso el mismo Irak. Según datos de la Consultoría para los
Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) se estima que alrededor de 4
millones de hectáreas de tierras han sido abandonadas por personas desplazadas;
esta cifra es tres veces mayor que la cantidad redistribuida por el gobierno a
través de reformas agrarias desde 1961 (Proyecto global para personas
desplazadas 2003).
La relatifundización se produjo como resultado
de la conjunción de fenómenos económicos y políticos:
• La expansión de los grupos paramilitares y del
conflicto armado, que han propiciado desplazamientos de población y apoyado
procesos de concentración de la propiedad de la tierra en cabeza de
narcotraficantes, ganaderos, especuladores y de los mismos dirigentes del
paramilitarismo;
• La economía del narcotráfico que produjo en
primer lugar una nueva capa de compradores de tierra latifundistas, que elevó
los costos del dinero y el crédito fortaleciendo las causas de especulación con
la tierra y que al mismo tiempo generó una salida económica en las zonas de
colonización a parte de los campesinos y jornaleros desplazados por la
violencia o por causas económicas;
• La apertura económica que aumentó en 700 % las
importaciones de alimentos y provocó una drástica reducción del área sembrada, especialmente
en cereales.
4. Los cultivos ilícitos
Desde los años setenta cuando se efectuó lo que
se llamó la “Bonanza Marimbera”, que fue el desarrollo de plantaciones de
marihuana en zonas de la Costa Atlántica, se desarrolló una clase social adinerada
que empezó a demandar tierras como procedimiento para el lavado de activos, a
partir de allí cuando los Estados Unidos legalizaron sus plantaciones y
acabaron con las utilidades de este negocio se empezaron a gestar nuevos
productos como han sido la cocaína a partir de la hoja de coca y la heroína en
base a la amapola, estos cultivos que tienen garantizado un mercado ha sido una
solución “por fuera de la ley” para los campesinos que han visto que los
cultivos tradicionales no les seguían siendo rentables, la falta de ocupación
del territorio por parte del estado, los altos índices de pobreza, la falta de
política agropecuaria y la apertura indiscriminada, crearon espacios para que
los cultivos ilícitos crecieran de una manera tal que este “cancer” se ha carcomido
a la sociedad colombiana llegando inclusive a tocar hasta la primera
magistratura de la nación.
Conclusiones
Los argumentos frente a que una reforma agraria
será necesario para el crecimiento económico han perdido la vigencia hoy día,
en lo que se ha denominado “la sociedad de la información”, lo que
verdaderamente hoy prima es la distribución del conocimiento, por lo que una
reforma agraria entendida como una mera distribución de tierra no aporta las
mejoras sustanciales en crecimiento, una reforma agraria que no venga
acompañada de infraestructura, dotaciones y capacitación no contribuirá a un
desarrollo económico de la nación. Esto es una de las principales diferencias
con los casos exitosos de reforma agraria que están representados por los
países que forman la última generación de sociedades industriales, en las
cuales el énfasis más importante se puso en la promoción y el desarrollo del
capital humano: los países del este y sureste asiático.
El acceso a la tierra no reduce significativamente
la pobreza rural. Se discute sobre los méritos de distribuir los activos
existentes (tierra) versus crear nuevos activos (inversión) con el objetivo de
disminuir la pobreza rural y generar mayor crecimiento económico. Pero con base
en varios estudios (Heshusius, 2004) se puede concluir que el impacto de un
programa de reforma agraria en Colombia, sobre el ingreso y la calidad de vida
de los beneficiarios, seria significativo y positivo si se satisficieran
ciertas condiciones: acceso a crédito, capacitación y educación secundaria.
Esta afirmación va de la mano con lo dicho anteriormente tener acceso a la
tierra no necesariamente implica un aumento en los ingresos de los pobres
rurales, ni un mejoramiento en su calidad de vida.
La experiencia de Colombia demuestra que
distribuir la tierra sin darle a los beneficiarios los medios para hacerla
productiva, no es efectivo y por lo tanto, no promueve el buen uso del recurso
escaso.

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