martes, 14 de junio de 2016

Éticamente acertado?

Sacado de: http://image.slidesharecdn.com/presentacin1-140620205003-phpapp02/95/etica-y-comportamiento-de-la-sociedad-peruana-3-638.jpg?cb=1403297462
Por: MIGUEL ÁNGEL MARTINEZ
Est. Ciencia Política
Universidad del Cauca, Colombia


El mundo permanentemente está cambiando, las realidades del ayer no son las mismas de hoy o del mañana, por ello las nuevas dinámicas se deben ajustar e implican cambios en la forma como vemos el entorno, no sólo eso, de forma directa o indirectamente esto afecta procesos cognoscitivos, sociales, médicos, legales y convivenciales (entre otros) de la vida en sociedad. ¿Por qué cambiar si vivir en la rutina, vivir en lo conocido es tan placentero?...simplemente porque la modernidad necesita que nos alineemos al pragmatismo básico que de ella se extiende. Cambiar no es fácil, mucho menos cuando constantemente nuestro entorno social, ideológico, religioso, político o relacional nos está introduciendo preceptos que nos convierten de cierta forma en seres prejuiciosos de forma voluntaria e involuntaria, es por ello que se tiende a medir las acciones con un tipo de regla imaginaria. La sociedad con el pasar del tiempo nos pone el reto de caminar de par a par pero hay casos en donde nos coge un paso de ventaja y es ahí donde se necesita que le ética haga su intervención ampliando, destruyendo las fronteras y transformando los conceptos que limitan la comprensión de aquellos fenómenos desconocidos que emergen de ella.
A pesar de que la ética se esfuerza por superar las acciones discriminatorias del chip de las personas, ésta aún no da abasto, se necesita un mayor despliegue para efectos positivos mayores, cuestiones como la marginalidad social que se provoca por el simple hecho de tener una edad, por pertenecer a una comunidad social, política, religiosa o ideológica; por sexo o por tener una orientación sexual diferente, etc.; debe desaparecer, ya que ésta es tan beneficiosa como un jugo endulzado con cianuro y tan estable como jugar con plutonio. Para hacer más completo el concepto de aceptación de la diversidad, todos los factores tienen que entrar a éste juego de roles sin importar su condición, se debe impulsar la lucha por justicia e igualdad de los sectores históricamente marginados y tratar de superar las perspectivas de las diversidades funcionales. Toda acción ética debe partir por el hecho de que nadie es igual a otro, somos seres únicos y diversos, sufrimos transformaciones sociales, culturales, etc.; por esa misma razón es que somos desde un sentido biológico "diferentes a medida en que se está en una etapa de la vida" [1]

Siendo críticos, la capacidad de la ética para la superación de los obstáculos que trae consigo la diferencia , se ha visto reducida o invisibilizada por el hecho de que no se ha podido pasar del discurso a lo tácito, tal como la "Declaración hacia una Ética Global", que planteaban unos principios donde todo ser humano debía ser tratado de forma humana, se hacía un compromiso por una cultura de la no violencia y el respeto de la vida, un compromiso con una cultura de la solidaridad y de un nuevo orden económico justo, un compromiso por una cultura de tolerancia y una vida de “Verdad”, un compromiso por una cultura de igualdad de derechos y asociación entre hombres y mujeres y en donde la conciencia iba a sufrir una Transformación (Fundación Ética Mundial, 1993). Si se balancea el discurso con la realidad se podrá percibir que la vida sigue viéndose como algo sin importancia puesto que se matan diariamente por disputas económicas, religiosas o cualquier sea el interés; se podrá percibir entonces que los que tienen dinero cada día son más ricos y los pobres cada día más pobres; basar la vida en el mercado y más que todo en el capitalista, nos ha vuelto cada día más inhumanos. Se podrá ver que la lucha por las reivindicaciones de derechos por ciertos sectores de la sociedad se sigue viendo injustificada, es como si diéramos dos pasos hacia adelante y tres hacía atrás; se podrá percibir que se siguen manipulando los medios informativos evitando que cada persona construya una conciencia propia basándose en la realidad tal como es.

Introducir la ética es cambiar de forma racional a una persona, es mostrarle los beneficios que trae entender las distinciones del ser, hacerla entender que los cambios a lo que respecta a la ética, a la biotecnología, la aceptación de la diversidad tanto como humana como funcional; benefician más de lo que perjudican. Transformar aspectos mínimos como los anteriores permite que el prejuicio desaparezca y que el juzgamiento no se haga con base a sí mismo, a sus experiencias o a como nosotros preferiríamos X o Y cosa. Aceptar la diferencia no quiere decir que tienes que amar todo de ella, pero sí que harás un análisis más racional de lo que piensas puesto que ésta tendrá un efecto directo sobre lo que haces.
A las personas se les debe dar la oportunidad de "elegir" qué hacer con su vida, puesto que es de ella y de nadie más (eso sí, si dejamos de lado las discusiones religiosas); estar muerto en vida es repugnante y más cuando las condiciones de vida no fueron generosas con su entorno, por ello seríamos injustos y la susodicha ética quedaría entredicho. Diariamente nos quejamos de que las personas pasan sobre nosotras pero de igual modo eso se hace cuando le quitas de las manos la lucha a quienes buscan unas reivindicaciones de sus derechos, no sólo con la historia sino también con la sociedad. 
El primer paso es permitir el reconocimiento de la diferencia y de la lucha que ésta se da para acabar con su menosprecio y por generar un espacio en el mundo. Así como todo cambia, igual lo debemos hacer nosotros y todo ello nos conectara mejor como personas desde un ámbito social, político, cultural, profesional, entre otros.

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DATO CURIOSO:




El aspecto que más influye en la opinión que tienen las personas ancianas respecto a la eutanasia se deriva por las cuestiones religiosas en su mayor proporción y junto a ella también influye aspectos de moral y los que no tiene muchas implicaciones en éste aspecto es el económico y el legal.
A pesar de que gran parte de las personas se guían por sus creencias religiosas, del mismo modo una gran parte tienen una opinión dispersa, lo que no quiere decir que aprueban o desaprueban la eutanasia..




[1] Guibet, C. y Romañach, J. (2010). Éticas de la diversidad. Una alternativa a la ética de Peter Singer. Dilémata, 2(3). Recuperado de http://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/37/52





viernes, 8 de abril de 2016

INSTITUCIONES POLÍTICAS

CRISIS DE LAS INSTITUCIONES POLÍTICAS


Por: MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ

Imagen sacada de: http://www.uniderecho.com/el-20-de-julio-dia-de-la-independencia-de-colombia-inicia-con-nuevas-mesas-directivas-del-congreso.html

Es necesario comenzar por una conceptualización mínima de los que se va a entender como institución, entonces tomaremos como referencia la cita que hace Alfredo Rico Chávez en “la crisis de las instituciones y la capacidad mutante de los partidos políticos” de Giddens sobre su conceptualización, el cual hace referencia a las tradiciones que se van consolidando con el tiempo, de tal manera que no sólo se refieren a estructuras del estado, entendidas bajo la lógica del poder político, el origen de la palabra se relaciona con el término latino trajere, que significaba transmitir o dar algo a alguien para que lo guarde; en ese sentido, institución es una entidad que se presenta en un momento y un espacio determinado, por lo tanto histórico, que surge de la transmisión, aceptación y reproducción de determinadas prácticas y tradiciones; un ejemplo simple de lo que es una institución es la familia que es una de las instituciones más representativas de cualquier civilización. La esencia de las instituciones ha sido en torno a la lucha por el poder y al impulso de proyectos de sociedad, a través de los cuales se pretende resolver y enfrentar los problemas colectivos.

Giddens (1993), señala que la emergencia del sujeto como principal actor y protagonista del espacio público y el desplazamiento del estado, provocó una erosión en la credibilidad y la funcionalidad de las instituciones del propio aparato estatal, al dejar de responder a las necesidades que los propios sujetos atribuían una solución al estado, como parte de sus obligaciones inherentes; sin embargo, Bauman (2000) señala que la modernidad se ha diluido en una nueva dinámica social, en la que el individuo se reivindica como el principal actor de la sociedad y se retoma la dicotomía que lo enfrenta con el estado.

Las crisis de las instituciones políticas se ha dado principalmente porque el individuo ha tomado una importancia mayúscula en la arena pública, exigiendo derechos o protagonismo en la política, evolucionando de manera rápida, ante un modelo de estado con instituciones que se rezagan y no responden al nuevo orden social, por lo que pierden operatividad, sentido e incluso credibilidad por parte de los ciudadanos, también porque las instituciones siguen funcionando de manera tradicional ante una dinámica social que deja atrás aquellas prácticas que son consideradas viejas o caducas, al no responder a las nuevas necesidades que la propia estructura social, política y económica plantea. Bauman indica que el desgaste, pero no agotamiento de la modernidad provoca una crisis en las instituciones que pierden solidez y peso en sí mismas, y quedan atrás ante una sociedad cuyas demandas y dinámica no cesan, por lo tanto las instituciones se vuelven líquidas, sus objetivos y razón de ser pierden vigencia y efectividad.

De acuerdo a Douglass C. North (1993), las instituciones tienen tres características que deben garantizar su permanencia y hacer cumplir con su papel que son:

-  Calidad
- Eficiencia
 Estabilidad

Sin embargo, son influidas por cuatro factores:

1. Condiciones estructurales (territorio, población, recursos, etc.)
2. Cultura, tradiciones y costumbres de la sociedad.
3. Comportamiento, respuesta, toma de decisiones individuales y colectivas de grupos sociales frente a incentivos y prohibiciones de instituciones, ya sean mercantiles o no.
4. Pactos políticos que establecen la sociedad, el estado alrededor del poder político y el control del estado.

Las crisis institucionales pueden sortearse conciliando una relación entre la sociedad y el aparato del estado, pues cada uno de estos elementos está relacionado intrínsecamente y deben ajustarse a sí mismos con el fin de propiciar o conservar un orden, por lo tanto, el reto que tienen las instituciones según Cárdenas es “perfeccionar los mecanismos institucionales de la democracia, para que los diversos grupos sociales y partes de la nación reciban un trato de equidad que haga factible la unidad en la diversidad y procure un desarrollo armónico e igualitario.”

Según José Eduardo Jorge, a pesar de la crisis de las instituciones el gobierno y los medios de comunicación se muestran capaces de recuperar la confianza pública. Sin embargo, la crisis de los partidos y el impacto de la televisión están acentuando los fenómenos de "personalización de la política" y de la "democracia de candidatos". Andrés Ollero[1] en “nueva revista de cultura, arte y política” de la Universidad Internacional de la Rioja, actualmente la crisis económica ha mutado también en crisis política, provocando un desprestigio de las instituciones y la desconfianza de los ciudadanos en los poderes públicos, también “…cree que una causa importante del descrédito proviene también del desconocimiento que tiene la ciudadana sobre las funciones de las instituciones políticas”.

En la época republicana existían instituciones que, sin ser perfectas, funcionaban ya que una institución puede ser muchas cosas, tales como instituciones formales e informales y, en ambos casos, son siempre construcciones sociales. Se buscaba que fueran eficientes o sea, que fueran capaces de funcionar con calidad, tener legitimidad, poder de adaptación a las mutaciones del entorno y de anticiparse a los cambios y, además, mostrar estabilidad. Todos estos componentes deben actuar conjuntamente si se quieren obtener resultados.

El primer rasgo de la crisis de las instituciones políticas actuales es la pérdida de legitimidad democrática y ésta se caracteriza por la falta de confianza política de los ciudadanos en las mismas, lo que está afectando a sus resultados y a la aceptación de la democracia; la pérdida de confianza se basa en la falta de credibilidad, justicia, competencia, transparencia y apertura ante puntos de vista distintos de las instituciones públicas. La confianza en las instituciones es el indicador central del sentimiento básico de los ciudadanos sobre su sistema político y sus gobernantes; sin confianza en el gobierno, en las instituciones públicas y en la justicia de sus decisiones no es posible que la sociedad, ni la economía, ni el gobierno funcionen correctamente, por lo que es necesario soldar esa fractura.
El resultado en muchas democracias avanzadas es desilusión, frustración, apatía, alienación y alejamiento creciente de las instituciones políticas y de sus integrantes, así como la aparición de grupos o movimientos antisistema, muchos de ellos antidemocráticos.

La crisis de gobernabilidad democrática se caracteriza por la disfuncionalidad de las instituciones para solucionar democráticamente los conflictos y ponen en evidencia las tensiones existentes entre los requisitos de la democracia y los de la gobernabilidad. La crisis de la gobernabilidad democrática y la inestabilidad de las instituciones son características de las democracias participativas que requieren de la implantación de programas de desarrollo humano para mejorar sus sistemas de gobernabilidad.

Fernando Dámaso plantea el caso cubano, donde el poder jurídico dejó de ser independiente y, al igual que el legislativo, se subordinó al ejecutivo, representado por una autoridad única, lo que desestabilizó la función que en esencia tiene cada institución del estado. Aquí las instituciones jurídicas responden únicamente a los intereses del estado en detrimento de los de los ciudadanos sin que exista un verdadero estado de derecho. En Colombia por ejemplo en “la última gran encuesta” se mostró que la confianza de los colombianos en sus instituciones está en los niveles más bajos, exceptuando a las iglesias y a las fuerzas armadas (56%). En cuanto al Congreso de la República, la justicia, las Altas Cortes, la Contraloría, la Procuraduría, los medios de comunicación y los partidos políticos, así como sus representantes, no cuentan con la confianza y favorabilidad de los colombianos.

Históricamente las crisis de las instituciones han tenido que ver con:

a). la crisis de los energéticos y del agua
b). el calentamiento global
c). los atentados contra las torres gemelas
d). la primavera árabe
e). los muertos por la guerra contra el narco
f). los millones de pobres
g). los feminicidios
h). el auge de nuevas religiones,
i). entre otras…

Continuando con Alfredo Rico Chávez, si bien la crisis de las instituciones políticas es provocada principalmente por el descrédito y la desconfianza de los ciudadanos, al mismo tiempo, siguen manteniendo la presencia hegemónica en el espacio político y muchos de los actores, prácticas y mecanismos de funcionamiento y representación, reaparecen en las organizaciones o agrupaciones que pretenden sustituirlos.




[1] Filósofo,  jurista español, catedrático de filosofía del derecho y magistrado del Tribunal Constitucional

ENFOQUES IDEOLÓGICOS DE LOS GRUPOS DE IZQUIERDA Y DERECHA EN COLOMBIA

Ideología de los grupos de izquierda y derecha.

Por: MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ


Pregunta a responder:

¿Cuáles fueron los conceptos ideológicos en los que se basaron los grupos de izquierda y derecha en Colombia desde 1930 - 1972?

Objetivo General:

Identificar los conceptos ideológicos sobre los cuales se basaron los grupos de izquierda y derecha en Colombia desde el año 1930 – 1972. 

Objetivos Específicos:

I. Dilucidar la constitución y la clasificación de los grupos de Izquierda y Derecha en Colombia de la época.
II. Explicar la motivación y el manejo de la política de los grupos de Izquierda y derecha.
III. Definir las consecuencias del manejo del poder político de los grupos de izquierda y Derecha en Colombia.

Constitución y clasificación:


El siglo XX se ha caracterizado una bipolarización de la política donde se hacía una alternación del poder en Colombia referente a las elecciones presidenciales, dos partidos dominaron la escena política colombiana: el partido liberal –Rojo-, el partido Conservador –Azul-, estos se cuentan entre los partidos más antiguos del mundo, se les destaca la capacidad que han tenido para sobrevivir al nacimiento de los sindicatos, al proceso de industrialización, a la urbanización, al colectivismo, a la modernización de la sociedad, a la violencia, al caudillismo, a la personalización mediática de la política. Sin embargo, han surgido de manera segmentada movimientos disidentes que quisieron ir en contra vía de éste bipartidismo, un ejemplo de ello fue el desafío del liberal Alfonso López Michelsen pero que luego retornó al seno de su partido y que le permitió ganar la presidencia en 1974.

Los diferentes grupos disidentes  sobrevivieron principalmente al sistema proporcional  en las elecciones legislativas pero en cuanto a las presidencias, éstas fueron ganadas por un liberal o por un conservador gracias a la edificación de una apretada red de clientelismo, siguiendo la estructura departamental y municipal y estimulada por el mismo sistema (Duhamel & Cepeda, 1997, pág. 256).

A pesar de ésta coalición era una unión bipartidista, ésta no era de tipo ideológica puesto que para los liberales la ideología del partido Conservador no coincidía con la propia en parte porque los conservadores eran centralistas, defensores de un Estado confesional preocupados por el orden, mientras que el partido Liberal eran federalistas, laicistas y apasionados por la libertades. Para los años treinta, los liberales defendían la función social de la propiedad y de la intervención económica del Estado y se oponían a la protección de la propiedad privada que daban los conservadores, al igual que el sacrosanto mercado. Ya para los 40´s, la violencia entre estos dos partidos era principalmente de tipo político, permaneciendo el fondo ideológico (Duhamel & Cepeda, 1997, pág. 261)


Motivación y manejo de la política:



Por lo general el ordenamiento constitucional del país ha estado marcado por una multiplicidad de intereses personales y corporativos que se entrecruza con el proyecto de Estado y de sociedad que se ha querido (Medellín, 2006, pág. 162).

A través de la coalición bipartidista de facciones regionales  y pluriclasistas, que se reagrupaban en épocas electorales bajo una misma bandera  le permitió asegurar un éxito electoral en la vida política colombiana, aún sin contar con una total cohesión y ningún tipo de organización; después de las elecciones cada partido recobra su autonomía. De 1957 a 1974 existía la preocupación sobre el reparto organizado de los altos cargos del Estado por lo tanto se coagularon en el Frente Nacional, esto les permitió “repartirse” los puestos entre los dos partidos al igual que la alternación liberal-conservadora del poder de la presidencia (Duhamel & Cepeda, 1997, pág. 260). VER CUADRO No. 1


Consecuencias del manejo de la política:


Después de 1957 y del pacto de alternación del poder bipartidista, las diferencias ideológicas casi habían desaparecido como efecto de que el debate ideológico que se supondría en cualquier sociedad ya había desaparecido, se volvió muy pobre ya que “el pragmatismo  clientelista invadió la escena política(Duhamel & Cepeda, 1997, pág. 261).

A diferencia del siglo XIX -época donde se resaltaba la inestabilidad constitucional y la presencia de guerras civiles-, en el siglo XX la vida política colombiana se encaminó a proveer una mayor estabilidad constitucional y pactos de paz que partió desde 1910 con el inicio de la constituyente que estaba dominada principalmente por republicanos y civilistas. Gracias a esa constituyente se logró: una elección directa del presidente por 4 años sin reelección inmediata lo que permitió de cierto modo dar garantías para encontrar la paz entre partidos.
A lo largo del siglo XX se muestras diferentes fluctuaciones en la esfera nacional, por ejemplo: en 1936, se observa una intervención del Estado en el mercado lo que aumentó las garantías sociales; en 1945, se hace una reorganización de los tres poderes; en 1953, se da un golpe de estado contra el gobierno conservador represivo; en 1957, se da un retorno al régimen constitucional gracias al plebiscito, se crea el Frente Nacional –alternación presidencial de 16 años, paridad política 12 años-, También en esas fechas en las regiones hubo elecciones abiertas a las mujeres -por ejemplo en la provincia de Vélez, pero hubo que esperar el plebiscito de 1957 para que el derecho al voto fuera concedido definitivamente a las mujeres (Duhamel & Cepeda, 1997, pág. 256)-. 1957 fue un año en el que hay presencia de paz entre los partidos tradicionales, sin embargo, la violencia de las guerrillas comunistas continuaba.

En 1936, Alfonso López Pumarejo logró –gracias al Congreso liberal que ganó por la no participación de los conservadores en la las elecciones-, introducir en la Constitución Nacional el concepto de libertad religiosa al igual que importantes garantías sociales: el derecho a la huelga, la asistencia pública, la libertad de asociación, la expropiación por razones de interés social –sin indemnización si fuese por razones de equidad-. El objetivo principal de éstas reformas era romper las vértebras del conservadurismo provocado por la Constitución de 1886, al igual que reivindicarse con los movimientos sociales ya que como dio como efecto el favorecimiento de las reformas sociales y agrarias que permitió la paz con las masas. Al hacerse estos cambios los activistas de los movimiento sociales se reincorporaron al Partido Liberal, sin embargo, varios movimiento como el Partido Socialista de 1919 y el Partido Revolucionario Socialista de 1926, desaparecieron con mucha rapidez, sobreviviendo apenas el Partido Comunista de Colombia (Duhamel & Cepeda, 1997, pág. 264).

Bibliografía


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Weber, M. (1969). Economía y Sociedad. México: Fondo de Cultura y Economía.

jueves, 7 de abril de 2016

Filosofía, Teoría y Ciencia Política: Relación.

Por: MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ
Ciencia Política Vs. Filosofía Política Vs. Teoría Política

El siguientes es un texto argumentativo o explicativo donde se pretenderá desarrollar una línea problemática, una fundamentación basada en autores y unos ejes de análisis que se llevaron a cabo en clases respecto a la existencia de una relación entre la filosofía, la teoría y la ciencia política.
Se debe partir del hecho de que tanto la filosofía política y la ciencia política tienen el derecho de tener su propia independencia, aunque en la época de los filósofos idealistas la ciencia política y otras disciplinas de las ciencia sociales estuvieron condenada al ostracismo ya que en los estudioso no los consideraba como una prioridad.

El problema existente entre la relación de la filosofía política y la ciencia política toma aspectos que los diferencian, es de acuerdo a la acepción del concepto de filosofía política en la cual se vaya a demarcar esas relaciones, sin embargo, hay que denotar que la relación entre éstas es principalmente de separación y no de integración precisamente y en la que la mayor distancia que se puede percibir es cuando la filosofía asume un carácter demasiado valorativo.

De acuerdo a Bobbio, existen cuatro diferentes tipos de relaciones entre la ciencia política y la filosofía política y en la que existen unas relaciones amplias, estrechas o muy estrechas entre ellas: la primera, es la relación de separación y al mismo tiempo de divergencia, la cual se da cuando la filosofía se entiende como una “teoría de la óptima república”, aquí la relación con la ciencia política es netamente de oposición; éste tipo de relación contraria se da debido a que la filosofía entra a desempeñar un papel meramente prescriptivo en el que se enfoca en el deber ser de la política, conllevando a una utopía. La filosofía como descripción, proyección y teorización de una óptima república requiere construir un modelo ideal de Estado basado en postulados éticos sin tener en cuenta  cuándo y cómo puede ser efectiva y totalmente realizado. En la segunda, hay una relación de separación pero al mismo tiempo de convergencia. Aquí la filosofía se entiende como una “justificación o legitimación del poder y su relación con la ciencia política es mucho más estrecha puesto que hay similitud con su tarea, ya que a la ciencia política le corresponde describir las diversas pautas de legitimación en los diversos regímenes y las diferentes épocas históricas; la filosofía política y la ciencia política coinciden en cuanto a que ambas pretenden buscar un fundamento último del poder que justifique el por qué se debe obedecer y a quién obedecer. En la tercera, hay una relación de continuidad y de indistribución (convencional). Se parte entendiendo a la filosofía política como una “categoría política” y su relación con la ciencia política es tan estrecha que no se puede visibilizar dónde está el área del científico y  del filósofo. Aquí, se constituye una continuidad y sus diferencias ya no son de naturaleza cuantitativa sino de orden de importancia, infiriéndose así una “teoría general de la política”. La cuarta, presenta una relación de integración recíproca o de servicio mutuo.  La filosofía se entiende aquí como “metaciencia” y la relación con la ciencia política es tajante ya que varían en el objeto y los fines en sus investigaciones y donde la filosofía hace un estudio de segundo nivel.

Como conclusión, a pesar de que la filosofía política y la ciencia política no pueden estar juntas, tampoco pueden estar separadas y su relación depende principalmente del concepto que se use  para llevar a cabo ese lineamiento comparativo. Igualmente, es necesario que la ciencia política fundamente sus propias categorías para evitar confusiones conceptuales y metodológicas con la filosofía política puesto que la teoría  se consolida a partir de esa ruptura diferenciadora.

BIBLIOGRAFÍA

Bobbio, N. (1996): "Sobre las posibles relaciones entre la filosofía política y la ciencia política", en el filósofo y la política. Estudio preliminar y compilación de José Fernandez Santillán, México, FC E.

lunes, 28 de marzo de 2016

Río de Saliva

EL COMIENZO


Por: Miguel Ángel Martínez



Est. Ciencia Política
UNIVERSIDAD DEL CAUCA. COLOMBIA

Editado por: Voz y Letra

Capítulo I.

La entrada al mundo de los sueños
Parecía un despertar como el que siempre resulta de la rutina de noches solitarias, pero este se diferenciaba de los demás en muchos sentidos. La noche anterior sobre el cristal malgastado de mí solloza ventana se postraba el suspiro de gotas infinitas que más bien se parecían a lágrimas de un triste ser. ¡Pero no! Estas no eran más que una tormenta azotando mi tranquila soledad que sólo se acompañaba de un libro inmiscuía tan despreciable estado. Después de recorrer cada una de las líneas del capítulo propuestas para aquel amanecer, que ya se aproximaba, me dirigí al aposento donde las almohadas formaban un propio castillo. Una a una cayó sobre el piso como si un ejército hubiera invadido una ciudad destinada a la esclavitud o como un emperador victorioso que en lugar de tener tesoros sobre su cuello tenía una gran historia en las palmas de sus manos que no quiere abandonar. Tomo control de mi reino. Mi conciencia no recuerda más allá del ronroneo del siamés que solía


postrarse sobre mis pies y que acompañaba cada uno de mis sueños; un: “Feliz noche Schrisztkov”, fue el eco que se despejó en toda la habitación antes de partir al mundo que ya conocía.
Mis pies recorrieron el camino que por veinte años había recorrido sueño a sueño: el mismo paisaje, la misma duquesa del Valle de Miniof saludándome por la ventana de su castillo de paja y, por supuesto, Schrisztkov esperándome en la puerta del paraíso ensueño. “¡Vaya amigo, hasta que por fin te encuentro!” –dije mientras mi mano izquierda guardaba el premio que se merecía por su valiente decisión de acompañarme a un lugar capaz de absorber cualquier criatura conectada al misticismo terrenal. Sus ojos azules como el azul del cielo eran la llave para abrir aquel portón vetado  a un ser de carne y hueso porque es como enfrentarse a un destino que se desconoce. “¡Pirf, sturbio!” –fueron las palabras que salieron de su bigotudo hocico. “¡Basta! ya sabes que tú lengua natal no la comprendo” –repliqué. “¡Sigue, bienvenido!” –corrigió en forma de burla mientras mi pie atravesaba el límite que separa mi mundo del ensueño.

Capítulo II.

Secreto Universal

Para ésta vez tenía pensado recorrer los pasillos de la biblioteca Altur Ego. Cuando llegué al lugar, de inmediato quedé maravillado por aquella obra arquitectónica. Jamás creí ser testigo de algo tan grandioso. Muy seguramente mi mente ya había visto una nueva perspectiva de los edificios que deberían llenar las ciudades. Sentí aborrecer cárceles cuadriculadas que rodeaban mi diario vivir. Un siamés muy parecido al que me ha acompañado por tanto tiempo me dio la bienvenida en el inmenso centro de conocimiento. Ingresé a una sala donde se encontraban los libros más antiguos. Me permitían leerlos tanto como quisiera. Pero todo ese conocimiento adquirido se iría de mi mente al regresar a mi realidad a través de un oasis; sin duda alguna acepté el trato y me dispuse a absorber línea a línea, lo que más alcanzase. 
Mi cabellera grisácea me indicó que ya era hora de regresar al castillo que cada noche era gobernado por un rey sin trono, un lord sin vida y un señor vacío. Sin más, mis piernas cansadas soportaban la horrible vejez vivida ya diez veces a lo largo de la villa hacia la puerta. “¡Nos vemos en el otro lado!” –mi fiel acompañante proclamó antes de desaparecer mientras, como de costumbre, me despedía de la duquesa. Caminé y caminé pero parecía que los pasos para llegar ya no eran los mismos. Creí que ocurría algo extraño pero no lo puse en consideración en ese momento. Seguí caminando aunque mis huesos llenos de osteoporosis complicaban mi objetivo. “¡Por fin!” –una sonrisa de mi rostro habló mientras llegábamos de nuevo al oasis donde llega todo soñador. Volví a ser yo, le di el adiós a las canas, a las arrugas y a las enfermedades de la edad. Teniendo toda la disposición de la juventud buscaba la puerta a mi mente. Ya quería descansar. Ese tramo era un poco largo. Tenía que atravesar un caudaloso río, por el cual los cuerpos de los muertos bajaban para fusionarse con sus espíritus para visitar una vez al año a su familia. 
A pesar de que en el mundo de ensueño ya había vivido toda una vida, en el terrenal no había pasado ni siquiera cinco horas. Estaba emocionado por saber qué había pasado en ese lapso de tiempo. Desperté y a mi lado se encontraba Schrisztkov haciendo guardia a mi regreso, me alegró verlo joven de nuevo y con una leve caricia entre mis dedos desenredaba su sedosa melena.

Capítulo III.

¿De nuevo en casa?
Mi labor como oficinista no esperaba más. Ya era hora de cumplir con mis obligaciones. Tomé el maletín que mamá me dio en mi graduación y que vengo usando desde cuando inicié a trabajar en la prestigiosísima institución estatal y, luego, me dirigí a la puerta. Antes de dar vuelta a la perilla hice llamado a mi siamés para darle la despedida pero extrañamente desapareció. Ya tenía afán y el tic tac del reloj acosaba como conductor a transeúnte que pasa la acera muy lentamente. No presté atención y abrí la puerta. “¡¿Qué sucede aquí?!”. Fue una pregunta incapaz de eludir. Entretanto mi mirada se dirigía al lugar donde todos los soñadores visitan, de hecho, parecía que nunca había salido de él. Todos los visitantes se encontraban asustados, no sabían qué hacer y sus lamentos se unificaban en un solo coro. Mi mente entraba en un devenir de hipótesis. Pero un hecho en específico aclareció tanta incertidumbre, recordé que mi siamés no se encontraba antes de que todo sucediera. Entendí que una criatura mística no podía estar en el mismo lugar que los visitantes, eso explicaba el porqué de aquella desaparición.
Me tranquilicé e hice a llegar a mi mente aquellos conocimientos adquiridos en la biblioteca donde me entregué toda una vida, puesto que si seguía en aquel mundo todavía poseía aquella sabiduría.

Capítulo IV.

Confusiones

Toda solución se empezó a agudizar cuando de un momento inesperado las aguas donde colgaban cada una de las puertas de cada soñador cambió su tono a un blanco amarillento. Tanta intriga me hizo meter la mano en el agua descubriendo de inmediato que no era otra cosa más que saliva. Era un riachuelo donde por el cual corrían litros de saliva. 
El origen de este inexplicable fenómeno era desconocido por eso seguí hasta el punto donde se suponía que iniciaba. Al estar allí se observaban atascados todos aquellos cuerpos que debían fluir a través del río. Todavía no tenía una explicación sobre el por qué de la saliva. Recordé que un capítulo de uno de aquellos libros extraños que tanto me sedujeron en Altur Ego hablaba sobre un fenómeno en específico: se referían al hecho de que en el proceso de visita de los muertos al mundo terrenal los cuerpos y la esencia se debían unir sin importar que no estuvieran en el camino en el que deberían estar. Gracias a esa información inferí que los dos se habían unido en el momento incorrecto. Les di media vuelta a algunos de los cuerpos y de su boca salían flujos de líquidos similares a la saliva. Eso ya daba solución al problema. Para deshacerme del obstáculo, que no permitía ese necesario flujo, intenté con una larga estaca retirarlos de la mitad del río pero de una de las esquinas se escuchó una voz estruendosa: “¡Detente!” –dijo en un alarido la criatura que me recibió en la biblioteca. No entendí el motivo de tanta zozobra.
Me empezó a rodear todo un ejército que acompañaba al dichoso siamés. Me acusaban de haber robado una de sus riquezas cognoscitivas. Me esculcaron hasta cada caspa de mi cabello pero a pesar de que no hallaron evidencias seguían sosteniéndola  insistentemente. Sus cadenas pretendieron rodear mis extremidades para limitar mi movilidad. Un movimiento perspicaz impidió que esa acción ocurriera y, sin otra salida, me lancé a ese río salivoso. En las dos orillas aquella asonada seguía cada una de mis brazadas.

Capítulo V.

¡La huida!

Ya llevaba más de dos horas nadando. Ya nadie seguía a mis espaldas y, sobre todo, la saliva ya no recorría estos territorios y el agua cristalina a la que estaba acostumbrado ya le sentía en mi piel su frescura. A pesar de que ya no era victimizado con una persecución seguí nadando pero de repente aparecieron naves voladoras como si de una película de acción se tratara. No hallaba salida ante esto. 


Nadé y nadé hasta un punto donde la corriente del río tomaba cuesta arriba, algo ilógico para las leyes físicas que tengo impregnado en mi mente toda la vida. Pensé que hasta ahí llegaría mi fin pero pasó algo extraordinario. Conocí una nueva habilidad: mi cuerpo se movía como pez en el agua. Nadar en contra de la corriente no impedía que la velocidad de mi nadado disminuyera. Al contrario, me hice mucho más veloz, tanto como para dejar esas naves atrás. Mi miedo de ser atrapado me obligaba a permanecer dentro del agua y seguir nadando sin parar.

Me sentía en mi naturaleza e hice parte de mí nadar en contra de la corriente. En especial, me sentí orgulloso de poseer tanta valentía desconocida.


Muchas horas más en la huida me hizo sentir agotado. Ya mi cuerpo deseaba tomar una siesta pero una nueva persecución lo impidió. Esta vez eran lanchas automáticas las que estaban detrás de mí. Ésta si la consideré como la final. La lucha constante de sobrevivir me hizo perseverar a pesar de tener todo en contra. Continué a lo largo del río hasta que llegué a un lugar donde se dividía en dos. Me detuve un momento para analizar las mejores posibilidades. Decidí irme por la opción que parecía un caudal bajo. Por allí las lanchas no podrían desplazarse; aunque me asaltaba la idea de que conmigo pasaría lo mismo. Sin más tiempo seguí por la que me pareció la mejor salida. Como cosa increíble tomé más velocidad en ese tramo en el que el agua es la más cristalina que he visto en mis diez vidas vividas. Ya no podía comparar mi velocidad con la de un pez ya que parecía que el agua hacía parte de mí y me arrastraba a su voluntad. Llegué al lugar donde se volvían a unir las dos vertientes y justo allí había un poblado de casas hechas de madera, eso sí, un caserío muy pequeño. Al fin salí del agua a tierra firme. Fijé mi mirada a todas las direcciones percibiendo que ya no fuera objeto de seguimiento y, como alma que arrastra el demonio, salí corriendo, saltando sobre cualquier obstáculo y evitando cualquier contacto con seres vivos.

Capítulo VI.

Demonious

Ya sin energías mi cuerpo colapsó. Por más que quisiera no habían fuerzas para continuar. Entonces decidí sentarme a descansar deseando que esta persecución tenga final. Por tanto cansancio me quedé dormido y cuando desperté estaba a mi lado Schrisztkov, cuestión que me pareció muy extraña ya que se suponía que estaba aún soñando y sentía que no era el mismo acompañante que por largos años había estado conmigo. “¡¿Qué quieres?!” –le grité. No recibí respuesta. “¡¿Quién eres?!” –repliqué pero de aquel ser ninguna respuesta resolvía las preguntas. De mi entrañable amigo a mi parecer ya no quedaba nada. Sus ojos ya no eran azules y, sobre todo, la conexión que existía entre nosotros ya se había perdido. Por más que quisiera tenerlo de regreso ya no era posible.
Una niebla grisácea rodeó a mi siamés transformando su cuerpo en una criatura que sólo he leído en libros antiguos. Era el demonio mismo: un animal de veinte mil ojos, seis brazos, tres cabezas y cuatro alas. Tan extraño animal se lanzó hacia mí, me tiró al piso, abrió mi pecho y en el lado izquierdo saco una esfera azul  e intentó huir; “¡atrápenlo!” –dio un mando el jefe que estaba desde un inicio detrás de mí y de inmediato todos salieron en su persecución mientras yo quedaba inconsciente.

Capítulo VII.

El regreso


Me encontraba en un lugar oscuro, mi voz y mis palabras hacían eco infinitamente, de tantas palabras y sonidos lo único que alcancé a reconocer  fue el ronroneo de mi Schrisz. Era como una melodía que me guiaba a través de la oscuridad hasta que al fin logré ver la luz y de repente regresé en el mundo de ensueño. Me encontraba rodeado de una cantidad de siameses. El jefe supremo de todos ellos me explicó todo lo sucedido. Me dijo por qué el demonio estuvo ahí en el mundo de ensueño y sobre su captura y exterminio: el demonio quería robarse el libro donde se hallaba el secreto de romper la cadena de la luz sobre la oscuridad y que lo había introducido en mi aprovechándose de la figura de mi fiel amigo felino.


Me permitieron quedarme mientras duraba mi recuperación pero luego de eso debía marcharme y ésta vez era para nunca más regresar ya que no se volverían arriesgar a perder grandes secretos por culpa de un homo sapiens. Mi recuperación duró un año de ensueño.

Había llegado el fin de mi estadía en ese bello lugar, sabía que añoraría todo de él pero debía dejarlo todo. Tampoco me permitiría arruinar semejante maravilla por un deseo egoísta. Así que era hora de partir. Recorrí ahora sí el verdadero recorrido. Llegué a mi puerta y lentamente fui despertando en mi mundo terrenal. Schrisztkov estaba sobre mí, echado mientras su saliva chorreaba sobre mi cuello, ¡al fin ya estaba de vuelta!

¿FIN?